No se conoce con certeza la procedencia del Tarot su origen histórico está rodeado de misterio. Algunos datan su origen en la época egipcia; otros afirman que viene de Oriente, y otros determinan que fue en la Edad Media.

En el antiguo Egipto el origen de estos naipes podría provenir de una derivación del famoso "libro de Thoth" o libro sagrado cuyo origen se cree fue realizado en hojas de oro y dictado por Thoth "Dios Egipcio" que era el encargado de prever el futuro y la medida del tiempo.

Se le adjudica además la invención de los números y de la escritura en grabados. Al parecer tenía todo el respeto de los gobernantes y la adoración del pueblo, que le consideraban el Dios que manejaba la vida y el destino de todos.

Parece ser que en la época de los Tolomeos a Hermes se le llegó a considerar la encarnación del Dios Thoth, y que también se le tuvo como un gran rey en Egipto.

Los arcanos mayores se cree que fueron obra suya, plasmados en la tabla esmeralda, que era una piedra preciosa en la que se grabó la tabla mágica, y que fue más tarde encontrada en la tumba de Hermes.

A esta tabla se la puede equiparar con las tablas que se establecieron en la ley que Moisés. Muchos de los símbolos que aparecen en el "libro de Thoth" se cree que proceden de enseñanzas de antiguas civilizaciones que poblaron la Tierra hace casi ochenta siglos, y que dejaron esa huella con esos grabados, muchos de ellos muy actualizados hoy en día.

Mientras otros lo datan al menos del siglo XIV, no teniendo fundamento llevar sus raíces más atrás en la historia.

La técnica "adivinatoria" se basa en la selección de cartas de una baraja especialmente dedicada a este arte. Una vez realizada la selección, un supuesto experto interpreta el sentido de la cartas en relación con el futuro del consultante.

Las primeras referencias al Tarot aparecen en el Siglo XV en Italia. La baraja mas antigua es el Tarot de Filippo Maria Visconti (1412-1447), hoy dia en la Yale University Library, Estados Unidos de América.

El historiador italiano Giordano Berti supone que fue el propio duque de Milán, Filippo Maria Visconti, el inventor del Tarot.

En estudios realizados por ocultistas de los Siglos XVIII y XIX, como Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y el Doctor Gérard Encausse (Papus) se intenta demostrar la conexión existente entre el tarot y la cábala, así como con el simbolismo egipcio.

Según plantean los investigadores actuales Daniel Rodes y Encarna Sánchez, el origen del Tarot habría que buscarlo entre los cátaros medievales y la cultura occitana cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del juego de Tarot.

Así, la presencia de una Papisa, la importancia de los personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del Tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser usadas como un sistema adivinatorio.

Pero la Papisa fue, en realidad, un símbolo de la Fe cristiana, como demuestran numerosa obras de arte de la Edad Media.

Otros autores afirman que los gitanos en su deambular por los países europeos promovieron el Tarot como un sistema adivinatorio. Pero los gitanos arribaron en Europa cuando el Tarot era ya conocido.

Por otra parte el juego de Tarot se juega en Italia desde el Siglo XV, y en el siglo siguiente se propagó en muchas regiones de Europa: por primera la Francia, después Suiza, Bélgica, Alemania y Austria. La adivinación con el Tarot aparece con seguridad en Italia y Francia en el Siglo XVIII.

Teorías sobre el origen


Las cartas del tarot fueron asociadas con el tiempo por el misticismo y la magia. El tarot no fue extensamente adoptado por místicos, ocultistas y sociedades secretas hasta los siglos XVIII y XIX.

La tradición comenzó en 1781, cuando Antoine Court de Gébelin, un clérigo suizo y francmason, publicó "Le Monde Primitif", un estudio especulativo sobre el simbolismo religioso antiguo y sus remanentes en el mundo moderno.

De Gébelin argumentaba que el simbolismo del Tarot de Marsella representaba los misterios de Isis y Thoth. Gébelin más tarde afirmó que el nombre "tarot" venía de las palabras egipcias "tar", que significa "real" y "ro", que significa "camino", y que el tarot por lo tanto representaba un "camino real" a la sabiduría.

Gébelin arguyó estos y similares puntos de vista en forma dogmática; no presentó evidencia factual para sostener sus argumentaciones. Además, Gébelin escribió antes de que Champollion hubiera descifrado los jeroglíficos egipcios. Los modernos egiptólogos no encontraron nada en el lenguaje egipcio que sustentara las fantasiosas etimologías de Gébelin, pero estos descubrimientos llegaron demasiado tarde.

Para el tiempo en que los auténticos textos egipcios estuvieron disponibles, la identificación de las cartas del tarot con el egipcio "Libro de Thoth" ya se había establecido firmemente en la práctica ocultista.
 

Aunque las cartas del tarot eran usadas para predecir la fortuna en Bolonia, Italia en el siglo XVIII, fueron originalmente publicitadas como un método de adivinación por "Aliette", también llamado "Etteilla", un ocultista francés que revirtió las letras de su nombre y trabajó como adivino poco antes de la revolución Francesa.

Etteilla diseñó el primer mazo de tarot esotérico, añadiendo atribuciones astrológicas y motivos "egipcios" a varias cartas, alterando muchos de los diseños marselleses, y añadiendo significados adivinatorios en el texto de las cartas. Los mazos de Etteilla, aunque ahora eclipsados por los ilustrados de Smith y Waite y el maso "Thoth" de Aleister Crowley, aún se encuentra disponible.

Más tarde, Madmoiselle Marie-Anne Le Normand popularizó la adivinación y la profecía durante el reinado de Napoleón I. Esto se debió en parte a la influencia que tuvo sobre Joséphine de Beauharnais, la primera esposa de Napoleón. Sin embargo ésta no usaba el tarot habitualmente.

El interés en el tarot para la adivinación a cargo de otros ocultitas llegó después, durante el auge de los Herméticos, de la década de 1840, en la cual ( entre otros) estuvo involucrado Victor Hugo.

La idea de las cartas como clave mística fue desarrollada posteriormente por Eliphas Lévi y pasó al mundo de habla inglesa por la Orden Hermética del Amanecer Dorado. Lévi, y no Etteilla, es considerado por algunos el verdadero fundador de las escuelas más contemporáneas de Tarot; su "Dogme et Ritual de la Haute Magie" de 1854 introdujo una interpretación de las cartas que las relacionaba con la Cábala.

Mientras Lévi aceptó las afirmaciones de Court de Gébelin sobre un origen etipción de los símbolos de las cartas, rechazó las innovaciones de Eteilla y su mazo alterado y arregló en su lugar un sistema que relacionaba al tarot, especialmente al tarot de Marsella con la cábala y con los cuatro elementos de al alquimia. Por otro lado, algunos significados adivinatorios de Etteilla todavía son usados por algunos lectores de tarot.

 

Otras tesis acerca de los orígenes

La tesis de que pudieran aportarla los gitanos no es coherente con el hecho de que la emigración de esta raza no se materializase hasta el siglo XV y para entonces los naipes eran familiares en España, Italia y sur de Francia. Más lógico resultaría asociar el Tarot al antiguo Chaturanga, precedente a su vez del moderno ajedrez.
Por último, la tesis más querida por expertos en esoterismo europeo estipula que el Tarot fue creado por los caballeros templarios. Orden que al tomar gran fuerza y poder engendró intensas envidias y odios entre otras comunidades católicas, que se conjuraron para perderlos.

Felipe IV de Francia los denunciaría por herejes. En 1307 -todos sus dirigentes galos fueron arrestados por la Inquisición. Entre horrorosos tormentos se vieron obligados a «confesar» supuestos crímenes horrendos. Un caballero templario conducido al martirio por introducción en su abdomen de barras incandescentes, declaró haber sometido a una imagen de la Santísima Virgen a nefastas profanaciones sexuales. Otros muchos depusieron entre agónicos lamentos por las sevicias de que eran objeto: pecados, sodomía y sacrílegas manipulaciones de hostias consagradas.

Sus posibles creencias gnósticas pudieron haberles inspirado este arte de mancia a través de la consulta por elección al azar, de símbolos herméticos.

Las actuales cartas del Tarot

El mazo actual del Tarot consta de un total de 78 naipes. Estos se dividen a su vez en dos bloques: uno estará integrado por los llamados Arcanos menores: 56 cartas divididas en cuatro «palos» clásicos cada uno con cuatro «figuras» y 10 cartas numeradas correlativamente.

Las figuras expresan reyes, reinas, Caballeros y sotas (que algunos creen ver precedentes en imágenes de pontífices). Los significados de los palos resultan también oscuros. La copa podría simbolizar al santo Grial: el cáliz de la última cena. La espada sería alegórica: bien del arma que utilizó el rey David, bien de la espada con que el ángel expulsó del paraíso a los míticos primeros pobladores.

Los estudiosos del Temple ven en el Grial y la lanza utilizada por Longino para atravesar el costado de Cristo una prueba de los orígenes del Tarot asociado a la hermética orden. Los «bastos» simbolizarían la rama del árbol del bien y el mal o bien al árbol de la vida; «oros» sería imagen de la ofrenda a Jesús en el Nacimiento.

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